Juan Reus, el explorador que murió asesinado en Carabanchel en 1936

REUS PORTADA
Juan Reus con el uniforme de Aviación / Ejército del Aire

Desde siempre, España ha tenido fama de ser un país de exploradores. Más allá de los ilustres Cristóbal Colón, Sebastián Elcano o Núñez de Balboa, la historia reciente de nuestro país también nos ha traído un sinfín de personajes con tintes heroicos cuyas gestas tuvieron una gran repercusión en los años veinte y treinta del pasado siglo. Por desgracia son nombres que en la actualidad permanecen en el olvido, entre otras cosas, debido a la Guerra Civil.

El conflicto fratricida tuvo consecuencias catastróficas para algunos de estos “nuevos exploradores”. Fue el caso de Julio Ruiz de Alda, uno de los responsables de la expedición Plus Ultra, que fue asesinado el 22 de agosto de 1936 por simpatizar con los alzados en el asalto a la cárcel Modelo. La carrera de este histórico piloto que participó en el primer vuelo de un hidroavión entre España y América se vio truncada por completo debido a la guerra. Lo mismo sucedió con el ingeniero militar Emilio Herrera. Este granadino, apasionado de la astronaútica, hizo historia por diseñar un traje aeroespacial que le permitió alcanzar la altura, en un viaje en globo, de 22.000 metros de altitud. Herrera también sufrió las consecuencias de la contienda y en 1939 se vio obligado a exiliarse fuera de nuestro país por apoyar a la República.

Más allá de estos dos casos, en www.guerraenmadrid.net hemos decidido detenernos en la historia de otro explorador mucho menos conocido, cuya carrera se vio truncada por la Guerra Civil . Se llamaba Juan Reus Olivera y dos años antes de la sublevación había participado en una importante expedición científica organizada por el Gobierno de la República. Su carrera como aventurero acabó en agosto del 36 después de ser arrestado por el Frente Popular por negarse a apoyar al bando republicano.

Nacido en Toledo en 1909, Juan Reus ingresó muy joven, el 7 de septiembre de 1925, en la Academia de Infantería de Toledo. Varios familiares suyos habían servido en el Ejército y él no quiso ser una excepción. En julio de 1928 acabó su formación militar y salió destinado hasta Salamanca para servir como alférez en el Regimiento La Victoria número 76, prestando servicio en la segunda compañía del batallón de armas. Realmente permaneció muy poco tiempo en Salamanca, ya que en enero de 1929 se marchó en comisión de servicio hasta la floreciente Aviación Militar Española, cuyas gestas empezaban a tener una gran repercusión mediática. Lo cierto es que para cualquier joven resultaba muy atractivo formar parte de aquella pequeña familia de aviadores que empezaban a despuntar en España por sus aventuras aéreas como Ramón Franco, Joaquín Collar o Joaquín Loriga.

Reus curso pilotos 1929 es 31
Curso de observadores de vuelo en los Alcázares al que asistió Reus. El toledano aparece en el número 31 / Biblioteca Virtual de la Defensa

Los primeros pasos de Reus como aviador los dio en Los Alcázares donde hizo el curso de observador militar. Después de realizar sus pertinentes prácticas en Murcia y Madrid fue destinado a Marruecos, tras ser nombrado oficialmente observador de aeroplano. Una vez en Tetuán, le encomendaron una de sus primeras misiones que, curiosamente, no tenía carácter militar. En julio de 1929, sus superiores le ordenaron que escoltara simbólicamente con un Breguet XIX a un avión español apodado “Jesús del Gran Poder” que acababa de realizar una gran gesta: hacer un vuelo de más de 6500 kilómetros entre Sevilla y Salvador de Bahía (Brasil). Fue durante este homenaje cuando nuestro protagonista conoció al capitán Francisco Iglesias, el máximo responsable del proyecto del “Gran Poder” con el que le uniría una gran amistad. Tanto es así que Iglesias, pasados unos años, decidió contar con el joven “Juanito” para una expedición científica que estaba preparando en el Amazonas. Pero no adelantemos acontecimientos todavía.

El 9 de julio de 1930 Reus ascendió por “antigüedad” a teniente. Fue este mismo año cuando le nombraron responsable de fotografía aérea del aeródromo de Tetuán aunque permaneció poco tiempo en ese puesto ya que fue destinado a Madrid. Unas semanas antes de su traslado participó en las tareas de rescate de dos pilotos españoles (el comandante Burguete y el capitán Núñez), cuyos aviones habían desaparecido minutos después de despegar de Villa Cisneros (Sáhara) en dirección al Cabo Juby (Marruecos). Nuestro hombre participó junto con otra veintena de aviadores en las tareas de búsqueda de los dos oficiales que finalmente aparecieron sanos y salvos tras ser acogidos por una tribu local. Por cierto, durante la guerra, el comandante Burguete fue fusilado por Franco mientras que el capitán Núñez tuvo que exiliarse a partir de 1939.

Un grave accidente en los Yébenes

En aquel verano de 1930, Reus fue destinado a la Escuadra de Madrid, en el aeródromo de Getafe donde estuvo a punto de perder la vida en un accidente que pudo tener trágicas consecuencias. Fue una tarde de julio cuando realizaba un vuelo de entrenamiento en un Breguet XIX pilotado por el sargento Benito Franco. La nave tuvo que tomar tierra en las inmediaciones de los Yébenes (Toledo) por el calentamiento del motor. Tras unos minutos en reposo, piloto y observador intentaron retomar el vuelo pero durante el despegue una rueda se rompió y el Breguet capotó. El aparato quedó completamente destrozado y los dos tripulantes resultaron heridos graves. Un paisano que pasaba por la zona les evacuó en su coche particular hasta el aeródromo de Cuatro Vientos donde fueron reconocidos por un médico. Después serían trasladados al hospital militar de Carabanchel donde a Juan Reus le diagnosticaron la fractura de todos los huesos del antebrazo derecho, así como numerosas erosiones en la cara. Allí permanecería ingresado durante más de dos meses. Uno de los médicos que le atendió fue el coronel Pedro Bouthelier, que al empezar la Guerra Civil sería asesinado acusado de “derechista”.

Como consecuencia de su terrible accidente, Reus unos años más tarde, recibiría la Medalla por los Sufrimientos de la Patria. Ya en 1931, tras restablecerse de sus heridas, nuestro piloto juró lealtad a la República, un documento que se encuentra integrado en su expediente personal, custodiado por el Archivo Militar del Ejército del Aire de Villaviciosa. Al igual que otros militares, juró defender una España republicana aunque esa acción tampoco le serviría de mucho al iniciarse la Guerra Civil. Por estas fechas, el aviador toledano tuvo un pequeño problema con el jefe de la Escuadra Aérea de Madrid durante unas maniobras y fue arrestado unos pocos días por “contravenir una orden”. Desconocemos más detalles de este suceso que sí aparece reflejado en su hoja de servicios.

Francisco Iglesias Brague
El capitán Iglesias que dirigió una expedición al Amazonas / Ministerio de Defensa

Por entonces, nuestro joven toledano empezó a sentir un interés fuera de lo común por el pilotaje. Hasta la fecha había actuado como observador y se había convertido en todo un experto en fotografía aérea, sin embargo echaba en falta poder controlar con sus propias manos un aeroplano. Así que decidió hacer un curso de piloto de combate que se celebró en Albacete. En enero de 1932 finalizó con éxito  el curso  donde destacó como un “virtuoso acróbata”, según afirma la revista Aeroplano. Ese año también empezó a compaginar su actividad militar con las clases que él impartía como instructor de vuelo en el Aeroclub España, un club aéreo de Madrid de carácter civil.

Desde ese año y hasta el inicio de la Guerra Civil, Reus no cesaría de volar. Lo hacía casi a diario como jefe de Escuadrilla de Cuatro Vientos, participando en innumerables prácticas de persecución militar que vienen reflejadas en su hoja de servicios. También en 1932 realizaría un curso en los Alcázares para ser piloto de hidroavión, una titulación que le permitiría dos años más tarde participar en la expedición al Amazonas de la que hablaremos más adelante.

Una oferta que no podía rechazar

1934 fue especial para nuestro hombre. El capitán Iglesias llevaba varios años realizando expediciones científicas al Amazonas y, en esta ocasión, decidió contar con Reus como el piloto estrella de su viaje. Su facilidad para manejar los hidroaviones, su profunda amistad que había hecho con él años atrás y su dominio de la lengua inglesa fueron motivos más que suficientes para designarle como responsable aéreo de su aventura. En abril de 1934 Reus cesó como jefe de Escuadrilla en Cuatro Vientos para ser agregado al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. En concreto fue agregado a la Fundación Nacional para las Investigaciones Científicas que era una de las entidades que estaba financiando la expedición al Amazonas.

Hemos encontrado a través de la Hemeroteca Nacional gran variedad de artículos de prensa que hablan de Juan Reus y su participación en la expedición del Amazonas. Sabemos que en marzo de 1934 fue enviado hasta Londres para comprar una avioneta, transformable en hidravión, que se iba a utilizar en la expedición. Se trataba de la avioneta De Havilland Fox Moth, “todo un juguete” según comentó Reus a un periodista del Heraldo de Madrid a su llegada a Getafe desde Reino Unido. Leamos un fragmento de sus declaraciones:

“Los resultados del viaje y las pruebas han sido inmejorables a pesar de haber tenido un tiempo malísimo, especialmente por las nieblas inglesas y el régimen de lluvias existentes en el norte de Francia. Esto me obligó a efectuar más escalas de las debidas en Lyon, París, Burdeos y Biarritz, en cuyo punto hice el vuelo directo hasta Madrid. Ya en España mejoró el tiempo algo aunque no del todo. La avioneta es una Fox Moth de la casa Havilland, con motor Gipsy de 130 HP. Tiene un techo práctico de 5200 metros como avión terrestre pues se transforma en hidro a merced de unos flotadores que se han adquirido y que a estas horas estarán llegando a España…Posee el aparato, además del puesto de mando del piloto, una cabina para tres pasajeros en la que hemos suprimido un puesto y colocado un depósito auxiliar de gasolina. Este puede ser desmontado para instalar una litera, especialmente construida para evacuar a algún enfermo o herido grave en caso de accidente”.

Este no fue el primer viaje que Reus realizó para preparar la expedición del Amazonas. Durante el mes de octubre de este 1934 viajó hasta Murcia y Barcelona respectivamente para coger y probar los flotadores del avión y adquirir una cámara de fotografía aérea especial para la aventura. En compañía de otro miembro de la expedición, el capitán José Méndez, Reus se desplazó en junio hasta Ferrol para seguir probando tanto el hidroavión como los materiales técnicos que se iban a utilizar en América.

Coincidiendo con este viaje a Ferrol, el capitán Iglesias (responsable de la expedición) llegó a España. Había permanecido varios meses en el puerto de Leticia (sobre el río Amazonas) donde había sido enviado por la Sociedad de Naciones para que actuara como mediador del conflicto entre Colombia y Perú en esta zona fronteriza. Aprovechando su estancia, se dedicó a preparar su futura expedición organizando las bases de aprovisionamiento y las rutas que se llevarían a cabo. Sin embargo, la preparación de la expedición al Amazonas sufrió un breve paréntesis debido al estallido de la Revolución de Asturias. Según algunos familiares de Reus (uno de ellos su tío Antonio), el piloto de Talavera participó “con brillantez” en algunas operaciones aéreas sobre el Principado. En su hoja de servicios no hay constancia de este hecho, posiblemente porque a efectos oficiales estaba comisionado en el Ministerio de Instrucción Pública para el viaje científico que se estaba preparando.

AVIONETA
Avioneta elegida por Reus y por Iglesias para la expedición al Amazonas / Heraldo de Madrid

Una vez aplacada la Revolución de Asturias, la expedición siguió trabajando en los detalles del viaje al Amazonas. A efectos oficiales el Gobierno seguía apoyando el proyecto pero el Consejo de Ministros quería tener la certeza de la lealtad de las personas que iban a participar en el . Sabemos que en julio de 1934, el Ejecutivo quería saber si nuestro piloto figuraba en algún tipo de asociación política o social. El jefe de las tropas de Cuatro Vientos contestó mediante un escrito que “no figuraba en su documentación personal ninguna declaración relacionada con su pertenencia como asociado a ningún centro o agrupación política”. Es decir, estaba completamente limpio para poder participar en el viaje al Amazonas.

Poco a poco la expedición iba cogiendo forma. Un gran número de científicos y humanistas apoyaban el proyecto y formaban parte del Patronato que estaba coordinando la aventura. Entre los ilustres personajes que arroparon a los expedicionarios estaban Gregorio Marañón, Ramón Menéndez Pidal, José Ortega y Gasset, Blas Cabrera y Fernando de los Ríos. La expedición pretendía realizar diversas investigaciones en dos periodos de tiempo en un año. Para ello se establecieron diversas secciones como: ciencias físicas y naturales, medicina tropical, antropología, fotografía y cinematografía. La inversión del Ministerio de Instrucción Pública fue tan grande que incluso se llegó a construir un moderno buque, el Ártabro, que sería utilizado durante el viaje y que fue puesto en funcionamiento por la Unión Naval de Levante.

Una nueva expedición a Guinea

Estaba previsto que la expedición al Amazonas partiera de España a mediados de 1935, sin embargo, unos meses antes de salir, el Gobierno de la República hizo un encargo a los aventureros. En concreto, la Inspección General de Colonias encargó al capitán Iglesias y a sus hombres que se desplazaran hasta Guinea para realizar un plano detallado de la colonia española. Para ello tendrían que utilizar el material científico que iban a emplear en América centrándose, sobre todo, en los aspectos topográficos e hidrográficos de la zona. Era una especie de prueba antes del viaje al Amazonas. Como no podía ser de otra manera, Juan Reus viajó hasta Guinea el 20 de noviembre del 34 junto a otros veinte científicos y militares españoles que también iban a desplazarse a América. Entre ellos se encontraba el por aquel entonces teniente de navío Luis González de Ubieta, que años más tarde se convertiría en jefe de la Flota republicana durante la Guerra Civil.

PRENSA CAPITAN IGLESIAS Y REUS. HERALDO MADRID
Reus e Iglesias vestidos de civiles en 1934 / Heraldo de Madrid

Reus y el resto de sus compañeros permanecieron casi seis meses en Guinea, instalando su cuartel general en Santa Isabel de Fernando Poo. En este tiempo,  pilotó la avioneta Fox Moth desde la que hizo más de 4000 fotografías aéreas verticales y 300 oblicuas. Tuvo un papel destacado también en la elaboración del nuevo mapa de la colonia ya que España, hasta ese año, seguía usando la cartografía antigua que habían elaborado en el pasado los exploradores alemanes e ingleses.

Después de seis meses, Reus regresó a España y con él también regresaron el resto de miembros de la expedición que habían participado en el proyecto de Guinea. Estaba previsto que la verdadera expedición al Amazonas saliera de nuestro país el 12 de octubre de 1935 coincidiendo con el día de la Hispanidad. Sin embargo, el proyecto se desvaneció por completo por falta de fondos. Aunque la República había invertido millones de pesetas en el viaje (compra de dos avionetas, construcción de un barco, adquisición de material científico…), finalmente el Consejo de Ministros decidió cancelar el proyecto ya que España se encontraba (por entonces) en una importante crisis económica.

A nuestro protagonista no le quedó más remedio que reintegrarse en el Ejército del Aire por lo que fue destinado como jefe de Escuadrilla al aeródromo de Getafe. Pese a la decepción que supuso decir adiós al proyecto del Amazonas, Reus siguió participando en otras aventuras de índole militar y realizó numerosos viajes a Sidi Ifni y el Cabo Juby en Marruecos. Por estas fechas, propuso a sus jefes llevar a cabo un raid Sevilla-Guinea a bordo de una avioneta GP-1 construida expresamente por AISA. Los mandos de su base aceptaron la propuesta de Reus y se pusieron en marcha todos los preparativos para que el viaje pudiera hacerse en febrero de 1936. Sin embargo, la falta de acuerdo entre la Aviación Militar y la empresa constructora  echaron por tierra el proyecto. No descartamos que la falta de acuerdo también pudiera estar relacionada por la situación conflictiva que atravesaba nuestro país en aquella época, inmerso en unas polémicas elecciones que terminaría ganando el Frente Popular.

La vida tras las Elecciones del 36

También en febrero de 1936 los superiores de Reus le encargaron un nuevo cometido. Acababa de llegar a España procedente de Cuba el teniente de la Aviación Naval cubana Antonio Menéndez Peláez que había realizado una gran proeza: fue el primer cubano que sobrevoló el océano Atlántico entre Camaguey y nuestro país en un avión monomotor de cabina abierta. Nada más llegar a Madrid, Menéndez Peláez fue nombrado “huésped de honor”  y recibido por todas las autoridades de la capital. Al teniente Reus, un gran apasionado de este tipo de aventuras, le designaron guía del aviador cubano durante su estancia en la ciudad.

Artabro
El buque Ártabro diseñado exclusivamente para la expedición al Amazonas

Solo dos meses antes de que estallara la Guerra Civil, el aviador toledano fue convocado “con urgencia” a Madrid mientras se encontraba en los Alcázares realizando unas maniobras. El teniente coronel Antonio Camacho Benitez, jefe de la Escuadra número 1 de Getafe, envió un telegrama urgente a Reus ordenándole que se desplazara “con máxima urgencia a Madrid” para participar en el desfile de la promesa de Azaña como presidente de la República. Tendría que volar en formación con su escuadrilla de Getafe durante el acto que se celebraría el 11 de mayo de 1936. Desconocemos si participó finalmente o no en dicho acto ya que no hay constancia de esto en su hoja de servicios.

La guerra

El inicio de la Guerra Civil sorprendió al teniente Reus en Madrid en su domicilio de la calle Rodríguez San Pedro número 63. Al igual que otros oficiales, tras el levantamiento de las guarniciones de Marruecos fue movilizado y acuartelado en Getafe. Sabemos que el 17 de julio recibió la orden de acuartelamiento y se desplazó junto a otros oficiales hasta el aeródromo de Getafe en una camioneta de Aviación que salió de la Plaza de Canalejas.

La situación en Getafe fue de una tensa tensa calma durante las primeras horas del 18 de julio. El jefe de la Escuadrilla , Antonio Camacho, reunió a los oficiales (entre ellos Reus) y les explicó la situación que atravesaba Madrid en esos momentos: varias guarniciones se estaban sublevando entre ellas el cuartel de la Montaña y Campamento. Sin embargo, lo que más le preocupaba era el vecino cuartel de Artillería de Getafe donde también parecía que se habían atrincherado un centenar de militares. Camacho les dijo a sus hombres que las informaciones le llegaban directamente de Hidalgo de Cisneros que por aquel entonces ocupaba el puesto de ayudante militar dentro del Consejo de Ministros de la República.

El verdadero motivo de la reunión de Antonio Camacho con sus hombres era comprobar su lealtad y verificar si estaban dispuestos a sofocar la rebelión que se estaba produciendo en algunos acuartelamientos madrileños. Para ello quiso saber qué pilotos se ofrecían a bombardear a los rebeldes, empezando por el vecino cuartel de Artillería. Sabemos que Juan Reus se opuso rotundamente a atacar los focos sublevados por lo que fue apartado inmediatamente del servicio junto a cinco compañeros más. Por orden del teniente coronel Ángel Pastor, jefe de Aviación, fueron enviados todos ellos hasta el Ministerio de la Guerra por miedo pudieran estar preparando un alzamiento dentro del aeródromo. Nada más lejos de la realidad.

OTRO LISTADO ASESINADO OK
Listado de asesinados en agosto de 1936 en Carabanchel Bajo / Archivo Histórico Nacional

Otro motivo por el que decidieron alejar a Reus de Getafe era para evitar su huida a zona nacional como había sucedido con otros aviadores de este aeródromo. Es conveniente recordar que el 19 de julio del 36, Ángel Salas Larrazábal y otros dos oficiales se pasaron a la otra zona en tres Breguet XIX después de realizar tres vuelos de reconocimiento hacia los Alcázares. No fueron los únicos. Unos días más tarde también hizo lo propio Rafael Jiménez Ben-Hamou. Desconocemos si Reus hubiera estado dispuesto o no a pasarse a territorio sublevado aquellos días pero tan solo hemos averiguado que el 19 de julio permanecía “arrestado” en el Ministerio de la Guerra a la espera de que la sublevación se aplacara definitivamente en Madrid.

Y así fue. Una vez frustrado el alzamiento en la capital, el piloto toledano fue puesto en libertad a la espera de ser movilizado por las Fuerzas Aéreas de la República. Fue convocado varias veces a reuniones en el aeródromo de Getafe pero él se negó tajantemente a asistir a los encuentros, dejando entrever que podía ser un oficial “desafecto” al bando republicano. Lo cierto es que a principios de agosto de 1936, nuestro protagonista debió sentirse perseguido por las autoridades por lo que decidió huir de su domicilio de Rodríguez San Pedro. No descartamos, incluso, que pudiera haber sido detenido por los grupos de milicianos que empezaban a sembrar el pánico en Madrid. Hay que recordar que los paseos por entonces estaban siendo muy generalizados en la capital: cada día aparecían un gran número de personas asesinadas en descampados de la Casa de Campo o Ciudad Universitaria.

Consciente de que su vida podía correr peligro, Reus se refugió en la casa de un tío suyo, el teniente coronel de Intendencia Antonio Reus Gil de Albornoz. Todo fue bien por unos días hasta que un vecino denunció al militar por esconder a un posible “enemigo” de la República a mediados de agosto. La vivienda, situada en el número 87 de la calle Lista, fue registrada por milicianos de la checa de Getafe que detuvieron en el acto al joven piloto sin oponer resistencia. A los chequistas getafenses les había llegado un chivatazo desde el aeródromo de la localidad advirtiéndoles del posible escondite del teniente en la vivienda de Lista. Su propio tío acusó tras la guerra a Antonio Camacho (el jefe directo de Reus en la escuadrilla de Getafe) de ser el responsable de su arresto.

Lo cierto es que justo después de su arresto perdemos el rastro de Juan Reus hasta el 20 de agosto de 1936. Desconocemos hasta donde fue trasladado y lo que pudo pasar con él después de que se produjera su detención. Este 20 de agosto su cuerpo, sin vida, apareció cosido a balazos en Carabanchel Bajo, cerca del Hospital Militar. Junto a él también aparecieron los cadáveres de otros dos oficiales de Aviación que se habían negado a atacar a los sublevados el 18 de julio: se trataba de José María Martínez Ubago y Eduardo Lorenzi de la Vega de 29 y 27 años respectivamente. Con ellos también apareció el cuerpo de un jornalero de 23 llamado Agustín Sáez González.

Un médico forense examinó los cuerpos tras ser encontrados por un transeúnte a las afueras del pueblo. El cadáver de Reus presentaba “traumatismo por arma de fuego en distintas partes del cuerpo”, lo que quería decir, sin lugar a dudas, que había sido fusilado junto a los otros oficiales sin juicio previo. Tenía 27 años.

Fuentes consultadas

  • Expediente de Juan Reus Olivera en el Archivo del Ejército del Aire de Villaviciosa de Odón.
  • Biblioteca Virtual de la Defensa.
  • Revista Aeronaútica 2008.
  • Hemeroteca Nacional.
  • Causa General. Expediente Rodríguez Aguado. Declaración de Antonio Reus Gil de Albornoz.
  • Hemeroteca ABC.
  • Biblioteca Prensa Histórica.
  • “La Fundación Nacional para las Expediciones Científicas, 1931-1939. Actas”
  • https://vidamaritima.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s