El pasado inédito del padre de Luis Eduardo Aute en Filipinas

AUTE Y SU PADRE
Luis Eduardo Aute, siendo un niño, junto a su padre en Manila.

Este sábado falleció Luis Eduardo Aute a los 76 años. Los medios de comunicación se están volcando en repasar su trayectoria musical y la importancia que su canción ha tenido para la cultura de España. Sin embargo, prácticamente nadie se ha hecho eco de su pasado en Filipinas y los sufrimientos a los que hicieron frente tanto él como su familia durante la Segunda Guerra Mundial.

A estas alturas, todo el mundo sabe que el cantautor Luis Eduardo Aute, nació en Manila (Filipinas) en 1943. Su padre, Gurmersindo trabajaba allí desde antes antes de que se proclamara la Segunda República según viene reflejado en varios periódicos en español que se editaban en Filipinas. De hecho, hemos confirmado que este barcelonés de origen gaditano, frecuentaba las fiestas de la burguesía filipino-española en Manila ya que estaba empleado como jefe de la sección de compras de la Compañía de Tabacos de Filipinas cuya sede estaba en la Ciudad Condal. Posiblemente en una de esas fiestas conoció a la madre de Luis Eduardo, una bellísima mujer hija de españoles llamada Amparo Gutiérrez-Repide.

Al estallar la Guerra Civil, el padre de Aute permaneció en Filipinas continuando su trabajo en la Compañía de Tabacos. En 1937 Gumersindo fue señalado como próximo a los sublevados en un informe que envió el cónsul de España en Manila al Ministerio de Asuntos Exteriores de la República. Estas acusaciones posiblemente estuvieran relacionadas a la relación de amistad que tenía antes de la guerra con José Del Castaño Cardona, un diplomático español afincado en Filipinas que se unió a los alzados tras producirse el alzamiento.

hospital
Hospital General de Manila donde Aute y su familia se refugiaron durante los combates de 1945

También sabemos que durante la Guerra Civil, un tío del cantautor llamado Luis (que residía en Barcelona) huyó a Francia tras la entrada de los nacionales a Cataluña. Lo hizo en enero de 1939 a través del paso fronterizo de Port-Bou. Regresó de nuevo a España por Irún aunque en este caso procuró instalarse en territorio controlado por los sublevados, lo que le hizo estar varias semanas en un campo de identificación de Orduña. Una vez allí, logró un aval de uno de sus jefes en la Tabacalera de Barcelona demostrando que era una persona “leal” al régimen. De esta manera, después de terminar la guerra regresó a la Ciudad Condal y volvió a ser contratado por esta compañía.

Terminada la Guerra Civil, Gumersindo Aute regresó unas semanas a España para contraer matrimonio con Amparo Gutiérrez pero fue por poco tiempo ya que tuvieron que regresar a Manila. La Segunda Guerra Mundial estaba a punto de empezar y Tabacalera quería ampliar sus relaciones comerciales con otros países de la zona. La invasión japonesa a Filipinas afectó a la familia Aute y al pequeño Luis que nació en 1943.

Como decimos, Luis Eduardo Aute nació en la recta final de la Segunda Guerra Mundial y fue testigo de excepción, pese a ser un bebé, de una de las batallas más cruentas del conflicto, el “cerco a Manila”. Como bien sabe el lector, en 1945, los japoneses se habían atrincherado en la ciudad, defendiéndola calle a calle, casa a casa, tras los ataques de las fuerzas dirigidas por el general estadounidense MacArthur.

MADRE DE AUTE
La madre de Luis Eduardo Aute junto a los escombros de Manila

Como consecuencia de los combates, la casa de los Aute quedó destruida por completo durante el asedio a Manila. Al menos él y su familia consiguieron sobrevivir a la multitud de matanzas que llevaron a cabo los japoneses ante la población civil, incluida la que se cometió en la Embajada de España. Aute y sus padres se refugiaron durante 13 días en el Hospital General de Manila que fue bombardeado y quedó semidestruído. Según relató el cantautor en una entrevista, durante esos días “no recibí alimento alguno, ni sólido ni líquido, por lo que temieron por mi vida”.

Aute y su familia consiguieron sobrevivir a la guerra. No tuvieron tanta suerte los casi cincuenta españoles que se refugiaron en el consulado de nuestro país pensando que allí estarían a salvo de los japoneses por la proximidad de Franco al régimen de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Fue un grave error. Prácticamente todos los refugiados murieron asesinados por los nipones cuyas atrocidades pueden leerse en el libro “Muerte en Manila”.

En un artículo publicado en la revista musical Efeeme  tras entrevistar en el pasado a Luis Eduardo Aute, éste recordaba que su vivienda de Manila fue “derribada por completo” durante los combates y se tuvo que trasladar a vivir casa de sus tíos tras la contienda. “Tengo recuerdos de esa imagen, de una ciudad completamente destruida, con escombros y restos de barcos hundidos en el malecón”, aseguraba.

El autor y su familia siguieron viviendo en Manila hasta que en 1954 regresaron a España para residir un tiempo en Barcelona y posteriormente en Madrid.

Fuentes consultadas
http://revista.carayanpress.com/
http://www.efeeme.com
– La Comunidad Española en Filipinas, Florentino Rodao
– Hemeroteca Nacional, La Voz de España.

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