El médico que ocultó a Sánchez Mazas en Barcelona

Rafael Sánchez Mazas, refugiado en la embajada de Chile, leyendo a otros refugiados una parte de su novela “Rosa Kruger/ Revista El Diluvio, ARCA

Mucho se ha hablado sobre el fusilamiento de Rafael Sánchez Mazas en el Collell que fue inmortalizado en el libro “Soldados de Salamina” (de Javier Cercas) y en la posterior película de David Trueba. Los investigadores de la Guerra Civil han escrito ríos de tinta sobre estos hechos y, en algunos casos, han puesto en duda la versión que ofreció el líder falangista acerca de su falsa muerte. En este post no vamos a entrar en polémicas sobre aquel fusilamiento, sino que vamos a investigar un pasaje de su vida inexplorado. Nos adentraremos en su llegada a Barcelona tras escapar de Madrid en el invierno de 1937 y profundizaremos en su ocultación en la vivienda de un afamado médico.

El nombre de Fabián Isamat no le sonará a casi ninguno de nuestros lectores. Sin embargo, en los años treinta y cuarenta fue un importante médico de Barcelona -especialista en pandemias- que se convertiría en todo un héroe por su lucha titánica contra una epidemia de tifus que asoló la Ciudad Condal. No era un gran apasionado de la política, pero algunos de sus familiares habían militado en la Falange antes de que estallara la Guerra Civil. Estos vínculos hicieron posiblemente que decidiera ocultar en su vivienda de la calle Muntaner a Rafael Sánchez Mazas en cuanto éste escapó de Madrid a finales de 1937. Pero empecemos por el principio.

Como decimos, el líder falangista había llegado a Barcelona en diciembre de 1937. Había conseguido huir de Madrid con documentación falsa después de haber permanecido oculto en las embajadas de Finlandia, Chile y Países Bajos. Su amigo José Torres le proporcionó salvoconductos manipulados para poder viajar a Cataluña donde tendría más facilidades para huir a Italia de donde era originaria su esposa. El viaje lo realizó por carretera acompañado por el mencionado Torres y por una religiosa catalana llamada Adela que también huía de Madrid para reunirse con su familia barcelonesa.

La junta de Falange en Barcelona preparó desde la clandestinidad la llegada de Sánchez Mazas a la Ciudad Condal. Los responsables de esta organización fueron los que tomaron la decisión de esconder a Sánchez Mazas en la vivienda del doctor Isamat de la calle Muntaner gracias a la buena relación que tenían con el hermano del médico, un catedrático de farmacia llamado Jesús y que prestaba servicio en el Hospital Clínico. Hemos averiguado a través del Archivo Militar de Ávila que la persona que intercedió con Jesús Isamat para que su hermano ocultara al escritor fue José Camón Aznar, otro importante catedrático pero de historia del arte, buen amigo de Unamuno.

Una arriesgada ocultación

Pese a los riegos que podía entrañar esconder a una personalidad de Falange en su casa, Fabián Isamat permitió que Sánchez Mazas se refugiara en su casa del barrio de Sant Gervasi junto a su familia. Nuestro médico vivía allí con su mujer, su hijo, la hija que había tenido su esposa en otro matrimonio y varias empleadas domésticas. De cara a sus vecinos, Sánchez Mazas era el tío “Miguel” y se encontraba en calidad de refugiado después de que el barrio donde supuestamente vivía fuera atacado por la aviación franquista.

Artículo de La Vanguardia en el que sale la imagen de Fabian Isamat

Ninguno de los vecinos de Fabián Isamat dudó de la historia que contó el afamado doctor. Era un médico importante en el vecindario desde que en noviembre 1931 fuera nombrado galeno del “Instituto de Asistencia Médica Municipal“. Tenía un gran prestigio, no solo por sus estudios, sino porque también se había formado como doctor en Bélgica poco tiempo después de que terminara la Primera Guerra Mundial. El único borrón de su expediente -que casi nadie conocía- fue un incidente en el que se vio inmerso en el invierno de 1931 después de que participase en una pelea de bar. Algunos periódicos de la época recogieron que el doctor Isamat y un grupo de amigos se pelearon en un garito del Paseo de Gracia (llamado “La Puñalada”) con un capitán de la marina mercante. El incidente fue recogido por algunos diarios barceloneses que acusaban al médico de haber utilizado para la agresión una pistola “de gran calibre” y a sus amigos de emplear “bastones rompecabezas”. El marino tuvo que ser atendido en el dispensario médico de Gracia.

Más allá de este incidente, el doctor que acogió a Sánchez Mazas tenía un expediente profesional intachable y nadie dudaba de él a pesar de tener algunos familiares vinculados con Falange. Desde que empezó la Guerra Civil simultaneaba su trabajo en el Instituto de Asistencia Médica Municipal con una consulta que tenía en la calle Mallorca 235, el lugar donde en la actualidad se encuentra una librería llamada “La Central”. Además, también formaba parte del Sindicato de Médicos de Cataluña, según reza en varios boletines de 1937 que hemos encontrado en el Archivo de Revistas Catalanas Antiguas.

Sánchez Mazas permaneció un mes escondido en la vivienda del doctor Isamat en Barcelona. En el piso de la calle Muntaner 400 (2º planta, piso principal) le visitaban con bastante frecuencia algunos falangistas destacados que intentaban pasar desapercibidos en la Ciudad Condal. Entre ellos se encontraban dos nombres propios del partido de José Antonio: Juan Manuel Benito Ruiz y Jaime Purcalla. El primero, propietario de una imprenta, había sido designado responsable de la sección militar de los falangistas de Barcelona y según las acusaciones posteriores de la Justicia republicana, tenía hilo directo con Salamanca. Purcalla, por su parte, actuaba como “enlace” de la Junta de Falange en Barcelona y compatibilizaba sus actividades clandestinas con su trabajo como mecánico en los Talleres Nuevo Vulcano (un astillero de la ciudad). En estos talleres estaba destinado como teniente de Ingenieros, un hermano de nuestro médico llamado llamado Julián. Sánchez Mazas también uso la consulta del doctor Isamat en la calle Mallorca para mantener reuniones con estos falangistas destacados con los que se comprometió a unificar todas las organizaciones de Falange que actuaban dispersas en Barcelona para conspirar contra la República.

El SIM tras su pasos

Como antes hemos dicho, la presencia de Sánchez Mazas en Barcelona fue más bien corta. No estuvo ni un mes en libertad ya que fue detenido el 23 de enero de 1938 junto al doctor Isamat y a otros líderes de la Junta de Falange. Los investigadores han obviado por completo las circunstancias que motivaron su detención en la Ciudad Condal y han optado por profundizar en los hechos del Collell cuando la Guerra Civil estaba a punto de terminar. No es nuestro caso. Nosotros nos vamos a adentrar en las circunstancias que motivaron su arresto.

Sánchez Mazas y Pilar Primo de Rivera en febrero de 1939 / Hemeroteca Nacional. Periódico La Acción

En enero de 1938, el Servicio de Información Militar (SIM) de la República trabajaba a pleno rendimiento en Barcelona. Su principal cometido era detectar organizaciones subversivas del “enemigo” que estuvieran ocultas en su retaguardia. Las primeras investigaciones del SIM empezaron en noviembre de 1937 cuando fue detenido en Tortosa (Tarragona) un joven soldado del regimiento de tanques bajo la acusación de espionaje. Como consecuencia de este arresto, los agentes republicanos empezaron a tirar de la manta y no tardaron demasiado tiempo en descubrir la existencia de una gran organización clandestina vinculada con Falange. A finales de diciembre de 1937 se realizaron nuevas detenciones en la provincia de Tarragona – casi cuarenta- aunque de ellas no hay apenas constancia en los medios de comunicación de la época.

Tras los primeros interrogatorios a los arrestados de Tarragona, el SIM descubriría muy pronto que la organización tenía sus ramificaciones en Barcelona. Los agentes montaron numerosos dispositivos de vigilancia en algunos bares y cafés de la ciudad como el “Tivoli”, “Gato Negro”, “Iberia”, “Astoria Club” o “Casa Llibre”. Curiosamente los dos primeros cafés eran frecuentados por Juan Manuel de Benito y Jaime Purcalla, los dos falangistas que acudían a la calle Muntaner para reunirse con Sánchez Mazas en secreto. Tras algunos seguimientos, los agentes republicanos tardaron poco tiempo en descubrir que alguien relevante estaba en la vivienda del médico Fabian Isamat por las muchas medidas de seguridad que tomaban De Benito y Purcalla. Finalmente, el 23 de enero de 1938 se produjo el asalto a la vivienda de la calle Muntaner que acabó con la detención de Sánchez Mazas y del propio Fabián Isamat Vila.

Simultáneamente a su arresto, fueron detenidos en otros puntos de Barcelona Jesús Isamat Vila, hermano de nuestro protagonista, y los falangistas Juan Manuel de Benito y Jaime Purcalla. No fueron los únicos. La operación del SIM contra la Falange barcelonesa fue a gran escala y los arrestos se sucedieron por toda la ciudad. Entre las personas capturadas estaban varios miembros de organizaciones quintacolumnistas entre los que destacamos a Carlos Carranceja y Rafael Degollada, integrantes del grupo Luis Ocharán, con cargos de responsabilidad en la Junta de Falange. De ellos hablamos en nuestro libro “La Quinta Columna” (Esfera de los Libros) cuyo íncide puedes consultar en este enlace.

Calle Muntaner 400, donde fue detenido Sánchez Mazas y el doctor Fabian Isamat

Hemos encontrado en Internet (El Correo Vasco) otra versión relacionada con la detención de Sánchez Mazas en Barcelona, pero creemos que no se ajusta a la realidad. Pese a todo es conveniente recogerla en este blog por si alguien quisiera abrir nuevas vías de investigación. Esta versión dice que el líder falangista no fue detenido en la vivienda de la calle Muntaner sino en el bar “Iberia” mientras se reunía con otros falangistas. Esa versión también asegura que una gitana le leyó las manos poco antes de su arresto y profetizó que su “sangre no sería derramada“, en referencia a su fusilamiento en el Collell. No descartamos que el propio Sánchez Mazas quisiera contar a los medios esta versión tras la Guerra Civil. En los archivos no hemos localizado ningún documento o declaración que confirmen la presencia del escritor en el bar “Iberia”. Lo que sí hemos encontrado son varios informes que atestiguan que el lugar de la detención fue el piso de la calle Muntaner.

En varias checas de Barcelona

Más allá de unas u otras versiones, el doctor Isamat y Sánchez Mazas fueron trasladados después de ser arrestados hasta la Brigada de Investigación Criminal, pero poco tiempo después pasarían por las cárceles o checas controladas directamente por el SIM como la “Tamarita o Vallmajor”. Allí fueron sometidos a interrogatorios y posiblemente a torturas según el testimonio que hemos podido obtener de alguno de los descendientes de nuestro médico. Hemos localizado en el Archivo Militar de Ávila una declaración que efectuó el 4 de febrero de 1938 el doctor Isamat ante las autoridades republicanas:

“Ingresó en Falange por medio de Jaime Purcalla, estando encuadrado en una sección técnica. Por su mediación inscribió a su hermano Jesús Isamat y a José Camón Aznar. Tenía en su casa en calidad de refugiado a Rafael Sánchez Mazas, cuya personalidad conocía. En su domicilio se entrevistaban para conspirar contra el régimen republicano con diversas personalidades de Falange entre los cuales figura Juan Manuel de Benito. Que Sánchez Mazas fue llevado a su casa por su amigo Camón. Que reconoce hallarse incurso en el delito de alta traición”.

También hemos hallado una declaración de Sánchez Mazas el 28 de enero de 1938, cinco días después de su detención:

“En Barcelona se presentó el diciente al doctor Fabián Isamat (Muntaner 400) en cuyo domicilio residía. Que fue visitado por Jaime Purcalla y Juan Manuel de Benito, este último organizador de la Falange en Cataluña con órdenes de Salamanca, quienes se pusieron a su disposición por ser consejero nacional. Las visitas de Purcalla y De Benito obedecían a las órdenes directas de Franco. Que la documentación apócrifa a nombre de Miguel López Ruiz se la facilitó Purcalla. Que sus relaciones con Franco son bastante tirantes a causa de un escrito dirigido al cabecilla faccioso Manuel Hedilla. Que el doctor Isamat tenía conocimiento de su verdadera personalidad y proyectos y que por su mediación se puso en contacto con Juan Manuel de Benito y Jaime Purcalla. Que en la actualidad era el jefe supremo, organizador y delegado de Franco”.

El informe que hemos localizado en el Archivo Militar de Ávila es de sumo valor. Son más de treinta páginas redactadas por los agentes del SIM republicano que participaron en la detención de Sánchez Mazas y a los principales líderes falangistas del momento. Un informe que sobrevivió a la Guerra Civil gracias a que un quintacolumnista que trabajaba en el Palacio de Justicia que evitó que lo quemaran unos días antes de que Franco entrara en la Ciudad Condal.

Artículo en el “Diluvio” el 26 de noviembre de 1931 sobre Fabián Isamat (ARCA)

El informe del SIM no tiene desperdicio porque también refleja los procedimientos que debían seguir los agentes republicanos tras el descubrimiento de la “organización fascista recientemente descubierta”. El documento dice que era prioritario “crear un grupo especial de interrogadores, escogidos entre el mejor personal del SIM para que se encarguen de los interrogatorios. El grupo debería constar de 10 o 12 personas y tener a su cabeza un jefe”. También se explicaba que “como normal general las detenciones se efectuarán por la noche” y las llevaría a cabo “un grupo ejecutivo especial”. Los registros de los domicilios de los arrestados “deberían ser muy minuciosos y se prestará especial atención al examen de toda correspondencia”.

El informe aclaraba que los interrogatorios se harían “día y noche adoptando diversos procedimientos de interrogatorio, según la conducta del detenido”. Para ello se “establecería un régimen severo en los lugares de reclusión de los detenidos, impidiendo que se comuniquen entre ellos, que les pasen paquetes o encargos y que se entrevisten con sus familiares o amigos. Periódicamente se registrará a los detenidos con el fin de descubrir si tienen correspondencia con el exterior”. Otro de los puntos que refleja el informe del SIM hablaba de “utilizar a los detenidos que hayan confesado, introduciéndoles en las celdas donde se encuentran los detenidos que se hayan negado a confesar, con objeto de conocer datos sobre ellos”.

A buen seguro que la mayoría de nuestros lectores ya saben lo que pasó con Sánchez Mazas tras su detención. Estuvo en varias checas y cárceles de Barcelona hasta que en enero de 1939 -con los sublevados a las puertas de la ciudad- fue trasladado hasta el Collell donde sobrevivió de puro milagro a un fusilamiento. Nosotros no vamos a seguir la estela del fundador de Falange sino que vamos a averiguar qué sucedió con Fabián Isamat, el médico que le ocultó en su vivienda de la calle Muntaner.

El doctor Isamat pasó por un sinfín de prisiones barcelonesas como “La Tamarita o Vallmajor”. Sin embargo, donde más tiempo estuvo fue en el buque prisión Uruguay y en el castillo de Montjuic. Tras varios meses de incomunicación, en estas dos últimas prisiones pudo recibir las visitas de su familia que solía llevarle ropa limpia gracias a la buena relación que tenía el médico con el director de una de estas cárceles después de haber curado a su hija gravemente enferma.

Condenado a muerte

El 5 de noviembre de 1938, el doctor Isamat fue juzgado por el Tribunal de Espionaje y Alta Traición junto a varios falangistas que fueron detenidos en la operación del SIM. Su abogado defensor era Antonio García Poblaciones, un letrado que tenía “amistad con la familia de su esposa” y que fue ejecutado por el franquismo en 1939 por haber colaborado con la justicia republicana. Lo cierto es que el juicio contra Fabián Isamat fue uno de los últimos que llegaron a celebrarse en la Ciudad Condal antes de la llegada de los sublevados. Tanto Sánchez Mazas como nuestro médico fueron condenados a muerte, pero la sentencia no se llevó a cabo porque la Guerra Civil estaba llegando a su fin en Cataluña.

Esquela del doctor Fabián Isamat de 1963 /La Vanguardia

La entrada de los sublevados en Barcelona sorprendió al doctor Isamat en Montjuic mientras que Sánchez Mazas fue evacuado como rehén hasta el Collell junto con otros presos falangistas, sacerdotes y militares. Al igual que otros muchos hombres que sufrieron prisión durante la Guerra Civil quedó traumatizado por lo que tuvo que vivir, pero consiguió salir adelante. Poco después de terminar la contienda fue llamado a declarar por la justicia franquista en el consejo de guerra al que fue sometido su abogado defensor en territorio republicano, Antonio García Poblaciones. Pese a sus declaraciones favorables, su letrado no pudo evitar el pelotón de fusilamiento y fue ejecutado en el verano de 1939.

Fabián Isamat fue nombrado jefe del servicio clínico del Hospital de Infecciosos de Barcelona poco tiempo después de que terminara la guerra. Tuvo que hacer frente como uno de los máximos responsables del hospital a una epidemia de tifus que asoló la ciudad en 1942. Dos años después fue condecorado por el general Moscardó con la Cruz del Mérito Militar por su trabajo en el pabellón de infecciosos en el Hospital Militar del Generalísimo (hoy parque sanitario Pere Virgili). Según el BOE, por entonces figuraba a efectos militares como “capitán honorífico”.

En 1951 fue entrevistado por el periódico La Vanguardia donde defendió las medidas higiénicas que se tenían que adoptar en Barcelona tras el incremento de la población tras la llegada masiva a la ciudad de numerosos trabajadores procedentes de otros puntos de España. Unos años más tarde se convirtió en jefe de la unidad de infecciosos del Hospital Nuestra Señora del Mar. En 1959 simultaneó este cargo con el nombramiento como jefe de los Servicios de Asistencia Médica Municipal, puesto por el que percibía unos 27.000 pesetas anuales según la Gaceta Municipal de Barcelona. Falleció el 26 de junio de 1963, según reza en una esquela publicada por el periódico La Vanguardia.

Fuentes consultadas

  • Archivo Militar de Ávila. Expediente del SIM republicano sobre la Falange en Barcelona. Caja 3010, carpeta 3.
  • Archivo Militar de Ávila. Expediente de varios grupos falangistas de Cataluña. Caja 3007, carpeta 6.
  • Testimonios orales de los descendientes del doctor Fabian Isamat.
  • “La repressió a la reraguarda de Catalunya” (publicaciones de L’ Abadía de Montserrat). JM Solé y J.Villarroya
  • “Traidors a Catalunya” (Editorial Base). Doménec Pastor Petit.
  • “Diplomacia, humanitarismo y espionaje en la Guerra Civil” (Biblioteca Nueva), Antonio Manuel Moral Roncal.
  • “La Quinta Columna” (Esfera de los Libros). Alberto Laguna y Antonio Vargas
  • “Anales de la medicina y la cirugía, julio y agosto de 1964” de Trías de Bes.
  • Libro Diplomacia
  • Arxiu de Revistes Catalanes Antigues. Periódico “Destino” 20 septiembre de 1958.
    http://www.errepublika.org/BARCELONA-JUSTICIA-Y-REVOLUCION-EN-1936-11.htm (Juicio)
  • Hemeroteca La Vanguardia. Ejemplares varios: 03.10.1944 / 18.11.1951 / 28.06.1963
  • Hemeroteca La Vanguardia. 18 noviembre de 1951
  • Hemeroteca BOE. 30 de abril de 1944.
  • Biblioteca Virtual de la Defensa. Boletín Oficial del Estado. 10.03.1937
  • Arca. Gaceta Municipal de Barcelona. Ejemplares varios: 31.08.1959 / 02.05.1960
  • Arca. El Diluvio: 26.11.1931.
  • Artículo El Correo: “El paseo que no le dieron (o sí) a Sánchez Mazas.

Agradecimiento

Nuestro agradecimiento más sincero a los descendientes del doctor Isamat que sin su ayuda no hubiéramos podido perfilar este artículo de investigación. También queremos agradecer de todo corazón a los compañeros del Archivo Militar de Ávila por el trabajo que realizan en la sombra para ayudar a los investigadores a conocer un poco mejor la historia de España.

Mensaje de los autores

En http://www.guerraenmadrid.net estamos encantados con la repercusión que tienen todas y cada una de nuestras investigaciones. Sin embargo, queremos recordar que todos aquellos autores de otros blogs o páginas que quieran compartir nuestros reportajes tienen que notificárnoslo previamente y, por supuesto, citarnos. Creemos en Internet como un magnífico medio para divulgar la historia de España, siempre y cuando se haga de una manera honesta y colaborativa. No todo vale.

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