Tragedia en el Circo Price en la antesala de la sublevación militar

TRAGEDIA CIRCO PRICE
Uno de los espectáculos que se estaban celebrando en el Circo Price antes de empezar la Guerra Civil / Hemeroteca Nacional. Diario Crónica

5 de julio de 1936. Son las ocho de la tarde y hace un calor asfixiante en un descampado de la carretera de Húmera a Pozuelo. La escena se desarrolla a muy pocos metros del sanatorio de tuberculosos, una moderna construcción inaugurada veinte años atrás. Una pareja de la Guardia Civil que patrulla por la zona escucha cinco detonaciones. Los dos agentes inicialmente piensan que alguien está cazando conejos. Su opinión cambia por completo cuando ven salir a toda velocidad a un coche oscuro. En pocos segundos se dan cuenta de lo que acaba de suceder. Junto unos matorrales, tendido sobre la tierra abrasadora, yace el cuerpo sin vida de un joven de apenas 18 años. Le acaban de asesinar pues el cadáver se encuentra caliente. Presentaba disparos en el tórax y la cabeza. Faltaban trece días para que diera comienzo la Guerra Civil.

Este asesinato que acabamos de relatar fue uno más de los muchos que se vivieron en los prolegómenos de nuestra guerra. Nos hemos detenido en el porque la historia es desgarradora y al mismo tiempo, todavía hoy, sigue habiendo muchas sombras sobre lo que pasó. En primer lugar tenemos que decir que el joven asesinado no era un cualquiera. Se llamaba José Maríano Sánchez Gallego y era uno de los hijos de un afamado empresario de la época. Su padre era Mariano Sánchez Rexach, director del Circo Price, quién había denunciado su desaparición ante la Policía el 30 de junio. El chico había nacido en 1918 en Arcos de la Frontera (Cádiz) pero llevaba más de media vida en la capital.

FICHA
Ficha necrológica de Acción Católica de José Mariano Sánchez Gallego / Blog Testigos de la Redención

Lo cierto es que la familia de José Mariano era muy conocida en el Madrid de los años treinta. Como decíamos antes, su padre (Mariano Sánchez Rexach) dirigía con éxito el Circo Price después de haber cosechado también una gran fama en el Circo Americano durante la década de los años veinte. Pertenecía, por lo tanto, a una familia moderna, con gran interés por las actividades socioculturales y posiblemente adelantada a su tiempo. De hecho, el mismo día que desapareció el joven, en el Circo Price se estaba celebrando un espectáculo de lo más innovador que no estuvo exento de polémica, sobre todo en los círculos conservadores. El espectáculo lo protagonizaba Marlène Grey, una bellísima mujer francesa, que se metía semidesnuda en una jaula repleta de leones sin que los animales le hicieran absolutamente nada.

Relacionado con la Falange

En este contexto creció José Mariano Sánchez Gallego. Como puede comprobar el lector, el chico pertenecía a una familia abierta que escapaba de los cánones establecidos por la sociedad de entonces. Sin embargo, según dijo la prensa de la época, el joven simpatizaba con las derechas, especialmente con la Falange, lo que le posiblemente terminó por costarle la vida. No tenemos constancia de que estuviera afiliado a ningún partido aunque sí que hemos podido comprobar por medio de su padre que tenía amigos falangistas que militaban en centuria de Chamberí.

José Mariano, al igual que otros muchos jóvenes de la época, vivían con cierta pasión la confrontación política que se respiraba en España durante los meses previos a la Guerra Civil. Desconocemos hasta qué punto estuvo implicado en los enfrentamientos entre izquierdistas y derechistas que se hicieron tan habituales en 1936 pero sí que hemos podido averiguar que estuvo amenazado de muerte. Unos meses antes de su asesinato, varios jóvenes de Radio Comunista 8 de la calle San Bernardino le amenazaron a él y a un amigo suyo por sus diferencias políticas. Frecuentaba el Café Europeo de la Glorieta de Bilbao donde los debates entre partidarios de las derechas y las izquierdas se habían convertido en algo muy habitual en la antesala de la contienda.

cronica 25 del 5 1935
Con gafas, Mariano Sánchez Rexach, padre de nuestro protagonista

A nuestro hombre, por aquel entonces, se le conocía como “Pepe el de los perros” ya que era un gran aficionado a estos animales, así como a las carreras de galgos se que se celebraban en el canódromo de Madrid. También frecuentaba billares de la capital y cafés donde posiblemente mantuviera ciertas discusiones de índole político con los que más tarde terminarían asesinándole en Pozuelo. La familia era consciente de las amenazas que sufría el joven aunque también sabían su fama de rebelde. Con el fin de controlar un poco sus movimientos, su padre (Sánchez Rexach) tomó la decisión de entregarle un cuaderno de registro. En él, tendría que anotar los horarios de sus salidas y llegadas a su vivienda y sus visitas al Circo Price donde, en definitiva, pasaba gran parte del día. Antes de cada salida, este cuaderno con sus horarios tendría que ser cotejado por sus padres y firmado por estos antes de permitirle salir.

Otro de los aspectos que destacan en la figura de nuestro hombre era su devoción por la religión. Segun el blog http://testigosdelaredencion.blogspot.com/ , ingresó a los ocho años en el Colegio de los Escolapios de San Antón, que como bien sabe el lector, durante la Guerra Civil se convertiría en prisión. También estudió en el Colegio de San José de los Hermanos Maristas de Fuencarral donde terminaría el bachiller. Allí comenzó su actividad religiosa de una manera bastante clara: formó parte de las directivas de dos asociaciones cristianas: “Los Pajes de Cristo” y “Amigos de Jesús”. Con apenas quince años, en 1933, se convirtió en uno de los jóvenes fundadores del Santuario del Perpetuo Socorro de Madrid que pusieron en marcha el Centro Juvenil de Acción Católica Mariano Alfonsiano.

Su desaparición

Pero volvamos de nuevo a su desaparición a finales de junio de 1936. La última vez que su familia vio a José Mariano fue el 30 de junio . Sobre las 18.00h el joven se despidió de sus padres en su piso de la calle Luchana 29 para trasladarse al cine con un amigo en la Glorieta de Bilbao. Hemos confirmado que ambos vieron una película y , después se despidieron a las 20.45h. Nadie más le volvió a ver. Alguien le tuvo que secuestrar en el itinerario que iba desde la calle Fuencarral hata Luchana 29. El joven había manifestado a sus padres que pretendía regresar a casa a cenar para acudir, posteriormente con su padre hasta el Circo Price y presenciar un combate de Cath que se iba a celebrar este día.

SANATORIO DE HUMERA
Instalaciones del sanatorio de Húmera. A pocos metros apareció el cuerpo de José Mariano / Hemeroteca Nacional. Mundo Gráfico

Obviamente, al comprobar que su hijo no regresaba a casa, su padre interpuso una denuncia ante la Dirección General de Seguridad con cuyos jefes, don Mariano, tenía buenas relaciones. La Brigada de Investigación Criminal se hizo cargo de la investigación. Muy pronto, los agentes se percataron de que un joven vendedor de periódicos, de apenas quince años fue una de las últimas personas que habían visto a nuestro protagonista. Se llamaba Rafael Pelayo, era metalúrgico y vendedor de periódicos, residía en la calle Gravina de Madrid y formaba parte del Partido Comunista. Cuando la Policía le interrogó, éste les contó que un individuo llamado Federico del Campo (alias el Tartera) le había preguntado días atrás por José Mariano y le había dado la orden de que le dijera que quería reunirse con él en los billares de la Glorieta de Bilbao.

Lo cierto es que la Policía llegó a la conclusión de que el 30 de junio nuestro protagonista fue secuestrado por dos o tres individuos, posiblemente vinculados al Partido Comunista. Aunque inicialmente pensaron que los secuestradores podrían ser delincuentes comunes que pedirían un rescate a su adinerada familia, esta opción fue descartada a los pocos días. Nadie se dirigió al director del Circo Price para pedirle un rescate por su hijo, lo que hizo temer lo peor a los investigadores.

Torturado salvajemente

Cuando apareció el cadáver de José Mariano en Pozuelo el 5 de julio, la Guardia Civil trasladó sus restos hasta el cementerio de esta localidad. Allí un médico forense y un juez practicaron la autopsia comprobando que el joven había sido torturado salvajemente antes de su asesinato. Tenía las muñecas muy deterioradas, lo que significaba que había permanecido atado durante horas con una gran presión. Su rostro y tórax presentaba numerosos hematomas como consecuencia de los golpes que recibió antes de su muerte. Además, su cuerpo presentaba cuatro orificios de bala (dos de ellos con salida) y uno más en la cabeza que fue el que propició su muerte. Llevaba unas ropas diferentes a las que lucía el día de su desaparión y en uno de sus bolsillos guardaba su cartera y una estampita de la virgen. Gracias a estos datos, los guardias civiles pudieron verificar su identidad y notificar a sus padres la triste noticia del asesinato de su hijo.

ACTA DEFUNCION
Acta de defunción de José Mariano Sánchez Gallego / Blog Testigos de la Redención

La prensa de la época habló de un testigo que presenció “desde lejos” como nuestro protagonista fue asesinado en Pozuelo. “El Liberal”, en su edición del 7 de julio explicaba que un hombre que conducía un vehículo por la carretera de Húmera observó como tres individuos descendieron desde otro vehículo, dos de ellos portando pistolas. Los dos hombres armados tirotearon al tercero “el cual cayó al suelo. Inmediatamente los dos agresores subieron al automóvil desapareciendo acto seguido.

Solo dos días después del crimen, la Policía detuvo a Rafael Pelayo, el joven vendedor de periódicos al que antes nos hemos referido. Aunque la prensa insinuó que el asesino de José Mariano ya había sido arrestado, lo cierto es que los investigadores no encontraron pruebas incriminatorias contra él y terminaron poniéndole en libertad. Los agentes empezaron a seguir la pista a Federico del Campo (el Tartera) como posible autor del secuestro y por lo tanto, principal sospechoso del asesinato.

LA VOZ 10 JULIO DE 1936
Artículo de La Voz del 11 de julio de 1936 / Hemeroteca Nacional

Una emotiva carta en el Congreso

Pero no adelantemos acontecimientos. Mientras la Policía hacía su trabajo, el padre de nuestro protagonista, Mariano Sánchez Rexach, pidió ayuda desesperada al Congreso de los Diputados para que las autoridades detuvieran a los asesinos de su hijo. Lo hizo escribiendo una carta al al diputado José Antonio Gamazo, miembro de Renovación Española con el que tenía una buena relación. Éste diputado conservador leyó la misiva durante una sesión del Parlamento que se celebró el 9 de julio de 1936, solo cuatro días después del asesinato:

“Deseo vivamente que a través de estas líneas no vea usted, aparte del dolor de un padre, sino a un ciudadano deseoso de que ante tanto caso de criminalidad feroz, ustedes los diputados de la auténtica España vean la forma de conseguir del Gobierno medidas que eviten nuevas desgracias. Yo tenía un hijo, un hijo ejemplar, estudioso, formal, cristiano, temoroso de Dios y obediente de sus padres hasta la exageración…Esta mañana me ha comunicado la Policía que en el término municipal de Pozuelo ha aparecido el cadáver de mi pobre hijo. Allá nos hemos ido su madre y yo. Que horrendo cuadro. Horrendo. Criminal y feroz. Han tenido a mi pobre hijo secuestrado durante cinco días y atado a una silla. Y después, por tener seguramente a la Policía cerca, le han llevado a la carretera de Pozuelo lo han tirado al suelo desde el interior del coche y lo han asesinado vilmente como a un conejo indefenso. Mi hijo se llamaba José Sánchez Gallego, de dieciocho años, sin estar afiliado a ningún partido político. Aunque no quiero ocultarle que sus amigos todos eran de la derecha y algunos militaban en Falange. Solo deseo de usted que exponga ante las Cortes este nuevo caso para ver si entre todos consiguen librar de esta lacra social a nuestra amada España”

Como decimos, la Brigada de Investigación de la Policía se encargó del el caso de José Mariano. Pese a la trascendencia mediática del asesinato, lo cierto es que en aquel verano del 36 las fuerzas de seguridad no daban a basto para investigar los muchos crímenes que se estaban produciendo en Madrid. El lector no tiene que olvidar que durante los días previos a la sublevación militar se produjeron un sinfín de altercados y asesinatos entre ellos el del teniente Castillo o el de Calvo Sotelo los días 12 y 13 de julio respectivamente. Precisamente, el 13 de julio, el padre de nuestro protagonista publicó una esquela en “memoria” de su hijo en el periódico “La Hoja Oficial del Lunes”. La esquela es muy escueta y tan solo se limita a decir que el joven “falleció” unos días atrás sin especificar que fue asesinado y que el 14 de julio se celebraría una misa en su memoria en la parroquia de Santa Teresa y Santa Isabel, en el barrio de Chamberí.

Un detenido tras una carta anónima

Por medio de la hemeroteca de Prensa Histórica hemos descubierto que el 16 de julio de 1936, la Policía detuvo en Colmenar Viejo a un individuo relacionado con la muerte de José Mariano. En los periódicos de la época no vienen reflejados más detalles sobre la detención de este persona. Los diarios se limitan a decir que el padre del joven asesinado recibió una carta anónima en su domicilio en la que le informaban de la identidad del autor material del crimen. Como es lógico, Sánchez Rexach facilitó esta carta a la Policía que detuvo inmediatamente a este persona que residía en el término municipal de Colmenar.

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Esquela de José Mariano / Prensa Historica

El cadáver de José Mariano fue enterrado inicialmente en el cementerio de Pozuelo de Alarcón. Sus padres hicieron todas las gestiones pertinentes para tratar que sus restos fueran trasladados al cementerio de la Almudena en Madrid pero estalló la Guerra Civil. Los combates que se libraron en la capital y alrededores impidieron que ese traslado se hiciera efectivo hasta que finalizó oficialmente la contienda.

La familia del joven asesinado vivió un auténtico calvario durante la Guerra Civil. Sus padres permanecieron en la capital durante los combates y continuaron residiendo en su domicilio de la calle Luchana 29. Algunos blogs aseveran que Mariano Sánchez Rexach (su padre) fue asesinado por las “milicias rojas” de Madrid durante la contienda pero este dato se aleja de la realidad. El afamado empresario murió el 28 de enero de 1937 pero falleció de muerte natural como consecuencia de una larga enfermedad que arrastraba desde antes de la sublevación militar. Suponemos que no se recuperó ni física ni anímicamente a la pérdida de su hijo.

Una vez terminada la Guerra Civil, dos hermanas de José Mariano (Pilar y Mercedes Sánchez Gallego) contrajeron matrimonio con otros dos empresarios circenses llamados Manolo Feijoo y Arturo Castilla, los creadores del Circo Americano Feijoo-Castilla que tendría una gran fama en los años cuarenta. El hijo de Manuel Feijoo se casaría con Rita Irasema, hija del mítico Miliki.

Fuentes consultadas

Hemeroteca Nacional.
Biblioteca Prensa Histórica
Hemeroteca ABC
http://www.memoriademadrid.es
http://testigosdelaredencion.blogspot.com/2012/11/jose-sanchez-gallego.html
http://bitacoradecora.galiciae.com/
http://dbe.rah.es/biografias
AHN. Causa General. Asesinatos cometidos en Pozuelo de Alarcón en 1936.
CDMH//DNSD-SECRETARIA,FICHERO,60,S0051510
“Aniquilar la Falange” de Francisco de Asís de la Vega Gonzalo, editorial Tarfe.

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