La otra ofensiva republicana de Brunete que se libró en enero de 1939

La localidad madrileña de Brunete destruida tras la batalla de julio de 1937 / BNE

Enero de 1939. La Guerra Civil estaba tocando a su fin. Los sublevados estaban muy cerca de entrar en Barcelona y casi todos los jefes militares de la República consideraban que Cataluña estaba perdida. El general Vicente Rojo, sin embargo, no quiso bajar los brazos, al menos inicialmente. Él fue el encargado de idear varias operaciones de «distracción» para que las tropas franquistas rebajaran su presión en Cataluña. Una de esas operaciones se llevó a cabo en Brunete, el mismo escenario donde se produjo una de las batallas más sangrientas de la contienda durante el verano de julio de 1937. De ella vamos a hablar en este artículo de investigación, aunque si estás interesado en profundizar más, puedes encontrar todos los detalles en nuestro libro «La Quinta Columna» (Esfera de los libros) y en nuestro podcast de IVOOX que también puedes escuchar descargándote este enlace.

El coronel Segismundo Casado, por entonces jefe del Ejército del Centro de la República, recibió el encargo de dirigir esta nueva operación militar en Brunete. La idea era provocar una infiltración de las tropas republicanas para atraer a Madrid las reservas nacionales y aliviar, en cierta manera, la situación de Cataluña. Casado, a su vez, designó al teniente coronel Luis Barceló para que se hiciera cargo de la acción sobre el terreno, algo curioso teniendo en cuenta que dos meses después le mandaría fusilar tras los sucesos de marzo de 1939.

El coronel Casado con Miaja en 1938 / BNE

La ofensiva de la República se llevaría a cabo el 13 de enero y empezaría a las 07.30h. Seis días antes, Casado se reunió en el búnker de El Capricho (Posición Jaca) con su círculo de confianza para preparar el ataque. En aquella reunión estaban presentes varios oficiales profesionales como Antonio Garijo, Centaño de la Paz, Francisco Urzáiz o Félix Muedra. Los dos primeros tenían ideas conservadoras y ya por entonces, colaboraban directa o indirectamente con los servicios de información de Franco. También lo hacía Urzáiz, aunque de manera distinta a los anteriores y pasado un tiempo haría lo propio Muedra. De ese encuentro en el bunker salió el plan de operaciones para esta segunda batalla de Brunete en la que los republicanos intentarían «romper el frente» a través de una intensa «preparación artillera». En nuestro libro «La Quinta Columna» (Esfera de los Libros) relatamos cómo transcurrió esa reunión de máximo secreto que tuvo lugar en uno de los lugares más impenetrables de Madrid.

Pese a las fuertes medidas de seguridad de la Posición Jaca, el plan de operaciones de esta ofensiva se filtró a una organización de la Quinta Columna. El Ejército del Centro republicano era, por entonces, un nido de espías. Sabedores de que la guerra estaba encarrilada, muchos oficiales que inicialmente se habían mostrado afines a la República, ahora trataban de congraciarse con «el enemigo» facilitándole información relevante. Creemos que hay muchas opciones de que Antonio Garijo o Centaño de la Paz fueran los encargados de filtrar ese documento a los quintacolumnistas. El primero llevaba meses dejándose querer ante los servicios secretos de Franco, de hecho unos meses más tarde participó en las negociaciones de Gamonal a petición del alto mando franquista. Centaño de la Paz, por su parte, era por esas fechas un agente secreto en toda regla a las órdenes de Burgos. Aunque hacía creer que era un militar leal al Frente Popular, en realidad dirigía con una sangre fría fuera de lo común una emisora clandestina llamada Lucero Verde que contactaba a diario con zona nacional.

Militares republicanos en un puesto de observación en 1939 / BNE

El historiador Javier Cervera afirmó en su gran libro «Madrid en Guerra» (Alianza Editorial) que el oficial que pudo filtrar el plan de operaciones de Brunete fue Ricardo Claverías, un ex guardia civil convertido en oficial de Asalto durante la guerra. No creemos que eso sea posible puesto que por esas fechas Claverías se encontraba fuera de Madrid. Según dijo en su declaración jurada tras la Guerra Civil, desde mediados de 1938 se encontraba preso en una cárcel republicana de Cuenca.

Otros investigadores acusan a Casado de haber sido el culpable de filtrar ese plan de operaciones de Brunete. Eso dijo en El País el arqueólogo del CSIC, Alfredo González-Ruibal que comentó que Casado «seguramente» había «filtrado» el plan de operaciones a los franquistas. Estamos en total desacuerdo. A primeros de enero de 1939, Casado todavía no había empezado a contactar con los franquistas, de hecho no lo haría hasta un mes más tarde. Entendemos que hay muchas personas que quieren demonizar a Casado por su actitud en la recta final de la guerra, pero no todo vale. En esa época, el coronel de caballería todavía seguía siendo leal a la República. Sus primeros contactos con los sublevados no se producirían hasta febrero de 1939 a través de su médico personal, Diego Medina Garijo que en realidad trabajaba para el SIPM sublevado. A este prestigioso doctor le dedicamos todo un capítulo en nuestro libro y todo un artículo en nuestra web.

Imagen de Brunete destruido tras la Guerra Civil / BNE

A Casado no se le puede acusar de filtrar el plan de operaciones de Brunete a los sublevados, pero sí de tener cierto carácter derrotista, especialmente tras el fiasco republicano en la Batalla del Ebro. En su libro «Así cayó Madrid» dijo lo siguiente:

«El mando republicano preparó cuatro intentos de diversión estratégica, técnicamente muy bien concebidos que tenían por objeto atraer las reservas nacionalistas de Cataluña. Y si esto no era posible, por lo menos fijar las reservas en los otros frentes para impedir que pudieran reforzar en la lucha los frentes de Cataluña. Esta fue una magnífica idea del general Rojo. Pero era indudable que cualquiera que fuese el resultado de esos intentos, era tarde para variar el signo de la guerra cuya victoria estaba asegurada por los nacionalistas desde hacía bastante tiempo. Esto no era un secreto. Lo sabían todos los que tenían sentido común, pero no se arriesgaban a decirlo«.

El 7 de enero de 1939, el plan de operaciones de Brunete ya estaba en manos de dos miembros de la organización quintacolumnista dirigida por el abogado Antonio Bouthelier Espasa. Estos dos integrantes eran los hermanos Antonio y Enrique Guardiola, dos jóvenes de Aranjuez que trabajaban para los servicios de información franquistas desde mediados de 1937. Ambos conocían como nadie el Valle del Tajo y solían organizar expediciones de evadidos desde la zona republicana a la nacional, sobre todo de personas de derechas que permanecían escondidas en embajadas de Madrid y que eran reclamadas desde Burgos. Su modus operandi era atravesar el Tajo – que actuaba como línea de frente – por pasos que solo ellos conocían en la zona de las Infantas para adentrarse de lleno en las primeras posiciones sublevadas.

Carné de Antonio Guardiola que refleja su condición de agente secreto de los sublevados (Imagen cedida familia Guardiola)

Enrique Guardiola, el mayor de los hermanos, recibió el documento de Brunete de manos de un oficial del Ejército del Centro durante la mañana del día 7. Al comprobar que la República preparaba una ofensiva inminente para el 13 de enero, tomó la decisión de informar lo más rápido posible a los suyos, los alzados. Esa misma noche, acompañado por su hermano Antonio, se dirigió hacia el río Tajo con el fin de intentar llegar a territorio nacional esa misma madrugada. Ambos comprobaron que uno de los pasos que solían utilizar estaba más vigilado de lo normal por lo que buscaron otras alternativas.

Después de caminar varios kilómetros esquivando a los centinelas republicanos, por fin encontraron una zona un tanto desguarecida. Enrique iba a echarse al agua con el plan de operaciones perfectamente envuelto, pero Antonio le hizo cambiar de idea en el último momento. El hermano menor le convenció diciéndole que era preferible que él arriesgara su vida puesto que estaba soltero y no tenía ningún hijo a su cargo: Enrique, por su parte, estaba casado y tenía una hija.

Condecoración recibida por Antonio Guardiola por su acción en el Tajo / Familia Guardiola

Sobre las 3.00 de la madrugada, Antonio se echó al agua gélida del Tajo casi desnudo, embadurnado con grasa animal para entrar en calor y con su pistola al cinto para repeler cualquier tipo de agresión. El plan de operaciones lo llevaba envuelto entre plásticos para evitar que se mojara. Dentro del agua consiguió orientarse pese a la oscuridad de la noche y, pasadas dos horas, logró llegar caminando con el agua al cuello a las posiciones de las avanzadillas franquistas como había hecho cientos de veces.

Al entrar en contacto visual con esas primeras posiciones, Antonio Guardiola gritó el santo y seña habitual, pero los centinelas marroquíes no le escucharon o no le quisieron escuchar. Le tiraron una granada de mano que le perforó el maxilar inferior. Pese a su herida, el plan de operaciones seguía intacto. Como pudo, explicó a los centinelas que tenía que entregar ese documento urgentísimamente al jefe del SIPM en ese sector, el teniente coronel Bonel Huici. Esa madrugada, el responsable de los espías franquistas en el sector del Tajo ya tenía en su despacho de la Torre de Esteban Hambrán (Toledo) los documentos que confirmaban la ofensiva republicana en Brunete. El día 8, ese plan de operaciones, también estaba en el despacho del coronel Ungría, la máxima autoridad de los nacionales en materia de espionaje. Ese documento, también llegaría a la mesa de Franco unos días después.

Señalado con una flecha, el coronel Ungría, máximo responsable del espionaje franquista en la Guerra Civil / BNE

Gracias a esa intervención de los hermanos Guardiola, el Ejército de Franco se anticipó a la ofensiva republicana en Brunete. Gracias a ello, la 20 división se reforzó considerablemente con hombres y armamento y se modificaron numerosas posiciones del sector con el fin de contener a los republicanos. El día 13 de enero de 1939, se confirmaron los hechos. Se produjo el ataque de la República que fracasó estrepitosamente provocando la muerte de 300 republicanos frente a 18 nacionales. El día 15, Casado ordenó frenar la ofensiva porque se había «conseguido la finalidad de atraer y retener las reservas enemigas». En nuestro libro «La Quinta Columna» (Esfera de los Libros) hemos analizado con todo lujo de detalles esta operación de la inteligencia franquista que supuso una victoria en el campo de batalla. También hablamos de ella en nuestro podcast de IVOOX que puedes descargar aquí si no tienes esta aplicación.

Fuentes consultadas:
– AGMAV, 2991. 26/2991. Expediente 26 sobre la actuación de los hermanos
Guardiola en la guerra.

  • AGMAV, 2991, 26 /2991, Expediente. 27 sobre la actuación de los hermanos Guardiola
    en la guerra.
  • Testimonios orales de Antonio y Ramiro Guardiola, descendientes de los hermanos Guardiola.
  • Libro: «La Quinta Columna» (Esfera de los Libros) de Alberto Laguna y Antonio Vargas.
  • Libro: «Madrid en guerra» (Alianza editorial) de Javier Cervera.
  • Libro: «Agonía y victoria» (Planeta, Barcelona, 1989) de Ricardo de la Cierva.
  • Libro: «Así cayó Madrid» (Guadiana de publicaciones, 1968) de Segismundo Casado.
  • Web: http://www.guerraenmadrid.net
  • Web: http://www.elpais.es
  • Podcast: IVOOX. Canal de Guerra en Madrid.

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